
Venderle al Estado es una de las estrategias de crecimiento más potentes que existen, pero hacerlo sin conoces los riesgos en las contrataciones públicas es como caminar por un campo minado con los ojos vendados. Muchos empresarios se dejan deslumbrar por los montos millonarios de los contratos, olvidando que la normativa pública es implacable con quienes cometen errores, ya sean intencionales o por simple desconocimiento administrativo.
Bajo la supervisión del Organismo Especializado para las Contrataciones Públicas Eficientes (OECE), la fiscalización se ha vuelto mucho más ágil y digital. Si bien la Ley General de Contrataciones Públicas (Ley N° 32069) busca facilitar el acceso y la eficiencia, también ha endurecido las consecuencias para los incumplimientos, haciendo que la gestión preventiva sea obligatoria para sobrevivir.
En este artículo, revisaremos los principales riesgos en las contrataciones públicas en Perú, clasificándolos para que puedas identificarlos a tiempo y blindar tu negocio contra sanciones, pérdidas económicas y problemas legales. ¡Sigue leyendo para evitar malos ratos en tus ventas al Estado!
La implementación total de la nueva Ley General de Contrataciones Públicas trajo consigo un cambio de paradigma. Antes, el riesgo estaba muy enfocado en la burocracia del papel. Hoy, con la Plataforma Digital de Contrataciones Públicas (PLADICOP), que integrará SEACE y todos los canales de ventas al Estado, el riesgo es la trazabilidad.
Todo deja huella digital. Desde la formulación de la consulta hasta la entrega del producto, cada paso es visible y auditable. Esto es positivo para la transparencia, pero peligroso para el proveedor desordenado.
El OECE tiene herramientas de inteligencia de datos para detectar patrones anómalos. Ya no es necesario que un funcionario revise un expediente físico para encontrar una falta; los algoritmos pueden alertar sobre documentos presuntamente falsos o incumplimientos contractuales.
Entender este nuevo entorno digital es el primer paso para mitigar los riesgos en las contrataciones públicas en Perú. La informalidad o la "viveza criolla" ya no tienen cabida en un sistema interconectado con RENIEC, SUNAT y los registros públicos.
El riesgo legal es el más temido porque puede significar la "muerte civil" de la empresa en las contrataciones públicas. El Tribunal de Contrataciones del Estado (TCE) es el órgano encargado de imponer sanciones, que van desde multas económicas hasta la inhabilitación definitiva.
Muchos proveedores creen que las sanciones son solo para corruptos, pero nada más lejos de la realidad. La mayoría de inhabilitaciones ocurren por descuidos administrativos o errores de interpretación de la norma que se cometen de buena fe.
Veamos cada uno de ellos.
Este es el rey de los riesgos legales. El Principio de Presunción de Veracidad permite que presentemos declaraciones juradas, pero si la entidad fiscaliza y encuentra que un dato no es real, las consecuencias son devastadoras.
En 2026, la verificación es casi inmediata. Si declaran tener una experiencia que no pueden acreditar, o si un certificado de trabajo de su personal clave tiene una firma que no corresponde, se enfrentan a un proceso sancionador.
La sanción por presentar documentos falsos es la inhabilitación temporal o definitiva. Esto significa que no podrán venderle ni un lapicero al Estado nunca más. Incluso la "información inexacta" (errores no subsanados) puede acarrear suspensiones dolorosas.
Ganar la licitación genera una obligación. Muchos empresarios se emocionan con la adjudicación, pero luego se dan cuenta de que no consiguieron la carta fianza o que hicieron mal sus costos.
Si deciden no firmar el contrato injustificadamente, pierden automáticamente la Buena Pro. Pero el castigo no termina ahí: la entidad ejecutará su garantía de seriedad de oferta y los reportará al Tribunal.
Esto resulta en una sanción que les impedirá contratar con el Estado por un periodo determinado.
Si el riesgo legal ataca tu capacidad de contratar, el riesgo financiero ataca tu oxígeno: la caja. El Estado es un excelente pagador a largo plazo, pero a corto plazo puede ser un dolor de cabeza si no se elige bien a la entidad.
El riesgo comercial radica en la incertidumbre del flujo de efectivo. Una empresa puede quebrar teniendo muchas facturas por cobrar si no tiene la liquidez para aguantar los tiempos del sector público.
No todas las entidades públicas son iguales. Algunas unidades ejecutoras tienen sus finanzas en orden, mientras que otras "bicicletean" presupuestos o tienen problemas de gestión que retrasan los pagos meses enteros.
Postular a ciegas a una municipalidad con historial de incumplimiento es un riesgo comercial altísimo. Puedes entregar el servicio perfectamente, pero si la entidad no tiene certificación presupuestal real o prioridad de pago, su factura dormirá el sueño de los justos.
Aquí es donde la inteligencia de mercado es vital. Analizar el historial de comportamiento de la entidad en PLADICOP/SEACE, usando herramientas como LicitaLAB, y antes de postular, es obligatorio. Si ves que tienen deudas coactivas o arbitrajes por falta de pago, la recomendación es no participar.
Las garantías son dinero vivo. Si incumples el contrato, la entidad no dudará en ejecutar su Carta Fianza de Fiel Cumplimiento (que suele ser el 10% del monto total).
Además, el riesgo de las penalidades por mora es silencioso pero letal. Si te retrasas en la entrega, la entidad te cobrará una multa diaria que se descuenta automáticamente del pago final.
Hay casos donde las penalidades acumulan el 10% del contrato (el tope legal), eliminando toda la utilidad del proyecto y dejando a la empresa en pérdidas. Calcular plazos realistas es la única defensa.
Los Términos de Referencia (TDR) son las reglas del juego. El riesgo aquí es técnico-operativo: comprometerse a entregar algo que no puedes cumplir o que es más costoso de lo que calculaste.
El entusiasmo por ganar a veces nubla la lectura crítica de las bases. Bajo la Ley N° 32069, lo que está escrito en el contrato es ley entre las partes, y modificarlo después es sumamente complejo.
A veces, los TDR incluyen requisitos técnicos que parecen genéricos pero que, en realidad, solo cumple una marca específica. Si no detectas este "direccionamiento" a tiempo, corres el riesgo de comprar un producto que luego será rechazado por el área usuaria.
El riesgo es doble: pierdes la inversión del producto rechazado y te ganas una penalidad por retraso mientras intentan conseguir el correcto.
Nuestra asistente virtual LIA en LicitaLAB es experta detectando estos patrones en las bases, informando a nuestros usuarios cuáles son los requisitos antes de que inviertan tiempo en la propuesta.
¿Leíste la letra chica sobre los lugares de entrega? A veces el TDR dice "entrega en almacenes a nivel nacional", y tú cotizaste pensando solo en Lima.
El riesgo de no costear la logística, los seguros, las pruebas de calidad o las capacitaciones exigidas puede destruir tu margen. El Estado no aceptará adicionales por costos que "se les olvidó" incluir en su oferta económica.
El tema de la integridad es central. El riesgo de verse envuelto en un proceso poco transparente no solo es legal, sino reputacional.
Aunque se ha reducido la discrecionalidad, todavía existen malas prácticas. Participar en un proceso que está visiblemente arreglado es un riesgo que ninguna empresa seria debe correr.
Si detectas que las bases piden requisitos absurdos que limitan la competencia sin justificación técnica, estás ante un riesgo de direccionamiento.
Insistir en participar en estos procesos suele ser una pérdida de tiempo y dinero (costo de oportunidad). Además, si el proceso es auditado posteriormente, tu empresa podría verse involucrada en investigaciones incómodas.
Un riesgo frecuente en entidades desordenadas es la nulidad. Tu empresa gana, celebra, y a la semana recibe una notificación diciendo que el proceso se retrotrae a la etapa de convocatoria por un vicio administrativo de la entidad.
Esto genera gastos administrativos y financieros que nadie te va a reembolsar. Identificar entidades con altos índices de nulidades es parte de la gestión de riesgos moderna.
La mayoría de los riesgos en las contrataciones públicas en Perú se pueden neutralizar antes de enviar la oferta. El problema es que la mayoría de proveedores evalúa el proceso después de descargar las bases, cuando ya están emocionalmente comprometidos.
La gestión de riesgos debe ser preventiva. Se trata de filtrar oportunidades, no solo de acumularlas.
Para blindar tu operación, debes aplicar un filtro riguroso:
Si la respuesta es "No" o "Tal vez" en alguno de estos puntos, el riesgo supera al beneficio. Es mejor dejar pasar una oportunidad que ganar un problema.
Intentar controlar todas estas variables manualmente es humanamente imposible, especialmente cuando manejas múltiples procesos en paralelo. El ojo humano se cansa, omite detalles y falla en el cálculo de fechas.
Aquí es donde la tecnología se convierte en tu mejor aliadas. Herramientas como LicitaLAB no solo sirven para buscar negocios, sino para evitar riesgos.
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